Huelga en el fútbol

El sindicato de futbolistas españoles, la AFE, ha convocado huelga en el fútbol español. En todo el fútbol. El profesional de las grandes estrellas y el modesto de los estudiantes, trabajadores y jóvenes profesionales que compaginan sus otras actividades con el deporte de equipo más bonito que conozco.

Rubiales, presidente de la AFE

La palabra huelga puede sonar fuerte, dura, a mucha gente pero no tenemos que olvidar que en una sociedad democrática es un derecho de los trabajadores. Hay quien ve esta huelga como injustificada. Hay otros, los menos, que la ven necesaria. Y los aficionados la ven con preocupación pues temen que puedan estar una jornada sin su pasión semanal de seguir los resultados de su equipo, de su quiniela. Y todos, sin excepción, deseamos que no se celebre la huelga porque se consiga llegar a una solución que garantice a los futbolistas los problemas de impago que están padeciendo, sobre todo en el fútbol modesto.

Probablemente la medida de la huelga no sea socialmente proporcionada. Los equipos profesionales tienen menos problemas de impagos que el fútbol modesto. Su principal problema es la situación de los jugadores profesionales ante la Ley Concursal (la antigua suspensión de pagos) pero su huelga va a tener una repercusión mediática mucho mayor que la de las auténticas víctimas que son los futbolistas de Segunda B y Tercera, que son los que de verdad tendrían que parar.

Los pequeños por si solos no tienen ninguna fuerza. Nadie se va a preocupar por su huelga. Sus derechos televisivos no son reales, no tienen audiencia, son compromisos políticos a través de canales autonómicos. No manejan el dinero de la Quiniela ni son los que hacen que se vendan periódicos deportivos ni protagonizan los programas radiofónicos dominicales. Por eso califico la huelga de desproporcionada, el interés lo van a despertar los que menos tienen que exigir: los profesionales, pero al mismo tiempo es una huelga simpática porque es solidaria. El rico para para ayudar al pobre. Todo un mensaje social. Como siempre digo el fútbol es diferente.

Y curiosamente los que de verdad van a tener problemas son los ricos: los clubes, las cadenas televisivas, la Liga y hasta la RFEF. En un año de Mundial y con un calendario tan complicado en el que aún no sabemos cuándo se juega la final de Copa, encajar una jornada por medio requiere una esfuerzo inimaginable. Van a jugar sin descanso, con riesgo de lesiones y de perderse una cita mundialista por una causa justa, que es ayudar al jugador modesto necesitado. A ese jugador que tiene que pedir dinero a su familia y a sus amigos para llegar a fin de mes. Por eso hay que apoyar la convocatoria de huelga y rezar para que las personas responsables lleguen a un acuerdo y el problema se solucione antes de la fecha establecida. Y no me vale que se critique a los directivos del fútbol modesto. Por cada sinvergüenza que conozco en estas categorías amateurs hay quince que se gastan parte de su patrimonio familiar y se merecen un monumento. Lo malo es que la crisis afecta a todos. Y de donde no hay no se puede sacar.

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