Raúl, hasta pronto
Raúl Gonzalez ha confirmado hoy que se marcha del Real Madrid, pese a que le quedaba un año más de contrato. El acto de despedida ha sido presentado por el presidente, Florentino Pérez, lo que demuestra la importancia mediática del jugador, un icono blanco hasta hoy, 26 de julio, justo un día después que se anunciase también la despedida de otra de las “vacas sagradas” del madridismo, el mediocentro ofensivo Guti.
Lamento profundamente la marcha de Raúl al fútbol alemán, donde se enfrentará con jugadores a los que la selección española ganó la Eurocopa de 2008 y la semifinal del Mundial de 2010, en ambos casos sin Raúl en el combinado nacional. Y lo lamento porque ya escribí el pasado 26 de abril que considero a Raúl un ejemplo, aunque también es cierto que me equivoqué. En su día dije “Y por ello Raúl tiene que acabar su carrera en el Real Madrid, en su equipo, del que ha sido su imagen. Es bueno para el fútbol y es el mejor ejemplo para los más jóvenes aficionados” pero el tiempo me ha corregido y ha demostrado que mis deseos no coinciden con la realidad.
Hoy quiero hacer un pequeño homenaje a Raúl reproduciendo el vídeo que se ha visto en su despedida en el Bernabeu y recordando algunas de las frases elogiosas que escribí sobre este jugador: “Para los aficionados madridistas de treinta años o menos es difícil entender la imagen del Real Madrid sin Raúl” o la que explicaba su gran deportividad en los duelos más difíciles: “No se le conocen salidas de tono o frases insultantes y siempre ha sabido mantener alta la rivalidad Madrid-Barça sin faltar al respeto”.
Para mí ha sido un jugador profesional ejemplar en todos los aspectos de su vida. La pública y la privada. Buen deportista, buen esposo, buen padre, buen amigo, pero sobre todo buena persona. Raúl nunca ha dejado de apoyar las causas sociales para las que ha sido reclamado, ayudando con su imagen a los más desfavorecidos. Y esto no tiene precio, sólo cariño eterno. Por ello recuerdo otra frase simpática que publiqué: “Parece lo que muchos definirían el yerno ideal, aunque sería difícil casarlo con la hija de algún profundo aficionado barcelonista”.
Por todo ello, y como amante del fútbol, sólo me queda darle las gracias por su buen ejemplo y desear que su despedida sea tan sólo un hasta pronto.


