Las primas en el fútbol llegan en época de comuniones

Las competiciones de fútbol europeo están llegando al final de su temporada y con ello aparecen los nervios, los resultados aparentemente extraños y todo tipo de artimañas ilegales para conseguir desde lejos de los terrenos de juego no que no se puede conseguir sobre el césped por incapacidad deportiva. En España estas ayudas económicas se llaman “primas” y siempre ocurre lo mismo, que cuando llega mayo, el mes de las comuniones, las familias se juntan y llegan las primas, como en el fútbol.

La situación es más o menos escandalosa en el fútbol amateur, donde los bajos sueldos y las deudas pendientes hacen potenciales víctimas maleables de los chanchullos antideportivos a algunos equipos y jugadores con problemas económicos, pero el fútbol tiene sus propias leyes y como en los vestuarios se sabe todo y la discreción es lo menos frecuente, esos jugadores que se venden están marcado por el resto de compañeros y tiene dificultades para encontrar equipos en las futuras temporadas. Y ejemplos hay.

Hay que explicar que la ley del fútbol no suele coincidir con la norma federativa. La reglamentación impide todo tipo de premios por alterar un resultado, tanto pagar por ganar como pagar por perder. Pero dentro de los vestuarios sólo se condena la prima por perder. Las ayudas por ganar se ven bastante positivas, pero se tramita con discreción dada la amenaza de ilegalidad aunque en conversaciones privadas todo el mundo reconoce que moralmente es muy diferente animar a alguien a ganar que corromperlo por perder. Dejarse perder va contra uno de los pilares del deporte en el que siempre se compite por vencer.Los maletines con dinero corrompen el fútbol

Este fin de semana se han lanzado las primeras acusaciones veladas en el fútbol profesional español. José Bordalás, entrenador del Elche CF que perdió el viernes contra el filial del Villareal comentó que vio a su rival correr como nunca, apuntando sutilmente a un estímulo de terceros para retirar de la carrera al ascenso a Primera División al conjunto ilicitano. Pero estamos en lo de siempre, ante una situación difícil de demostrar y por tanto de condenar. Y encima nos olvidamos que el Villareal B tiene un gran equipo que si no lucha por subir es por impedimento federativo al estar su equipo patrocinador en la máxima categoría, pues calidad deportiva tiene y de sobra para estar entre los tres primeros.

De todos modos, y mientras estemos hablando de equipos que se esfuerzan por ganar, todos tendremos en nuestros labios un sonrisa maliciosa que puede ir acompañada de frases tipo “!que bordes!” o algún calificativo despectivo más fuerte. En cambio cuando alguien conoce historias de gente que se vende por perder, inmediatamente entra en la lista de negra de los proscritos. No hace falta condena. El fútbol tiene sus leyes y su justicia. Y el portero que se deja meter un gol está mal mirado por el resto de la profesión o el defensa que fuerza un penalti innecesario es apuntado por sus compañeros como responsable de la derrota. Y en la temporada próxima recibirá su pago. Las ligas las ganan los mejores y descienden quienes se lo merecen. Y juegan los buenos futbolistas y los malos, poco a poco, se retiran.

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