La jornada escondida de Liga
Escribo en el ecuador de la jornada vigésimo octava de la Liga, la competición española que lucha por ser una competición de primera línea internacional y pese a todo este trabajo de imagen y marketing que rodea al fútbol estamos en una fecha que pasa casi escondida para los aficionados, alternada entre un martes, un miércoles y un jueves, todos ellos laborables.
El empate del Sevilla, en casa, frente al colista Xerez supuso el cese de madrugada del entrenador Manolo Jiménez. Algunos diarios no han podido incluir la noticia en sus páginas, pues se produjo cerca de la una de la madrugada. Y el Sevilla no es un equipo del montón, es uno de los grandes, con un titulo reciente de la UEFA (antes del cambio de denominación) una reciente también Supercopa de Europa, finalistas de la Copa del Rey y hasta hace poco un serio candidato a disputar la Champions, aunque hay que reconocer que aún tiene opciones para jugar la máxima competición europea en la próxima temporada.
Fue una noche de radios y es una mañana de Internet. La rueda de prensa del director deportivo del Sevilla, Monchi, pasada la una de la madrugada fue emitida en directo por la casi totalidad de emisoras deportivas que tienen sus programas en directo en esa franja horaria. Y esta mañana todas las noticias del cese y de posibles sustitutos se leen en Internet. Es un gran ejemplo que nos demuestra que los tiempos de la comunicación están cambiando.
Pero la jornada escondida no es solo por el cese de Jiménez, sino también por las audiencias de televisión, que bajan considerablemente en el global de partidos, salvados por el tirón de los dos grandes: Real Madrid y Barça, pero pasa muy desapercibida en las retransmisiones en directo del resto de encuentros. Y qué decir de la Quiniela. Esta jornada entra en el boleto de apuestas y se completa con partidos de la Serie A italiana, lo que reduce muy considerablemente la recaudación pues muchas peñas descartan jugar estas jornadas intersemanales.
Y hay que recordar que los principales ingresos de los clubes llegan de las televisiones y de las Quinielas (¿para cuando se regulará el tema de las apuestas por Internet para que los clubes también perciban ingresos por este dinero que se mueve incontrolado por la red?) pero este tipo de jornadas intersemanales hacen poco favor al fútbol, a las televisiones y las quinielas, además de perjudicar al aficionado, y todo porque prima un calendario enconsertado por el festival más grande del fútbol: el Campeonato del Mundo, que este año se disputa en Sudáfrica. Pero esto no es inconveniente para que las mentes pensantes del fútbol español redacten con sensatez los calendarios y se intente que todas las jornadas se disputen en fin de semana.
Solo pongo un ejemplo: la UEFA, que sabe mucho de fútbol y de vender imagen, ha cambiado la fecha de la final de la Champions y este año, por vez primera, se disputa en un sábado, en lugar del miércoles. Así se incrementa la audiencia televisiva y el interés mediático. No es tan difícil aprender.


