La hipocresía de los clubes en el mercado de fichajes
El reciente partido del torneo Gamper, entre el FC Barcelona y el Milan ha sido el primer paso para consolidar la salida del sueco Ibrahimovic del club que le firmó el pasado año. La falta de sintonía del delantero con Guardiola y una agresiva estrategia de Mino Raiola, agente del sueco, permiten vaticinar que el futuro inmediato del jugador no es azulgrana.
Esta situación, junto con otros fichajes gestados este verano, como el de Ozil por el Real Madrid o los que están guisándose como el de Güiza o Mascherano, ponen sobre la mesa una evidente hipocresía de los equipos de fútbol. El Reglamento FIFA de transferencias de jugadores en vigor impide muy claramente la injerencia de terceros para la rescisión de contratos de los jugadores con los clubes, en ambos sentidos. FIFA promueve en su reglamento la estabilidad contractual, pero no deja de ser un brindis al sol porque la realidad del mercado futbolístico demuestra que hay infinidad de irregularidades en este sentido.
Dicho de otro modo, un club que se viera acosado por un tercero que intenta fichar un jugador instándole a declarar públicamente que quiere irse, salir, cambiar de aires y un largo etcétera de motivos para relatar ante la Prensa podría denunciar esta actitud ante la FIFA y seguramente saldría victorioso porque la Cámara de Resolución de Disputas de Zurich tendría numerosas y abundantes pruebas, ratificadas posteriormente por la firma del nuevo contrato. Las sanciones podrían recaer tanto sobre el club comprador como sobre el agente, pero para que esto se produzca falta lo más importante: la denuncia inicial.
Y nadie en el fútbol lanza esta primera piedra porque los clubes de fútbol actúan de esta forma irregular. Lo que tu sufres una temporada lo pones en práctica la temporada siguiente contra otro club. Nadie es capaz de pedir protección de la FIFA cuando el mismo club ha podido actuar de forma irregular en traspasos anteriores, o no descarta hacerlo en un futuro. Y muchas veces el club más modesto lo único que busca es sacar un beneficio económico mayor, aprovechando este tira y afloja que puede suponer uno o dos millones de euros más.
Por ello seguimos defendiendo la grandeza del fútbol, que es el deporte más importante del mundo, el que mayores audiencias concentra, pese a que tiene Reglamentos que no se cumplen. Y da lo mismo, porque lo único que interesa al aficionado y al seguidor del club es que su equipo gane y para ello son necesarios buenos jugadores, que tienen que llegar por cualquier vía. Lo que quiere el aficionado es tener los mejores jugadores en su equipo. Le da igual la forma de conseguirlos.


