Gorosito merece un elogio antes de la última jornada
La Liga española esta a escasas horas de concluir su campeonato. Es un fin de semana que comienza con la alegría del título europeo alzado por el Atlético de Madrid, que tendrá como acompañante de alegrías la celebración del título liguero por uno de los dos grandes: FC Barcelona o Real Madrid, aunque todo apunta que serán los azulgranas y cuyo colofón final será el próximo miércoles en la final de Copa entre el Sevilla y nuevamente el Atlético.
La euforia del final de las competiciones nos desvía de la atención de los modestos y en España hemos vivido una remontada histórica en Primera, la del Xerez que de estar prácticamente descartado para la permanencia a finales del otoño ha llegado a la última jornada con vida, con pocas probabilidad pero matemáticamente con opciones de salvarse. Qué grande es el fútbol y cuantas quinielas ha roto durante su camino.
El mérito es de todo el equipo, jugadores y técnico. El argentino Néstor Gorosito llegó para reemplazar al noble de Cuco Ziganda. Y lo que todo el mundo pensaba que era una lucha perdida él, el nuevo técnico, poco a poco ha ido dándole vida. De estar muerto a ser un equipo con opciones en la última jornada. Esto tiene mérito, mucho mérito.
Gorosito fue víctima de los prejuicios. Su aspecto con una melena rizada poco convencional en el fútbol actual; el relevo en la propiedad del club con una sociedad cuya transparencia no es la habitual en Europa; unos sistemas de preparación de los partidos diferentes a los aplicados con anterioridad y otros pequeños detalles hicieron que la atención futbolística infravalorara el trabajo del entrenador, pero poco a poco sus resultados están ahí.
Por eso y horas antes que pueda perder definitivamente la categoría hay que lanzar un elogio al trabajo bien hecho. Sus resultados parciales colocan al equipo en la parte noble de la clasificación y esto es algo que muy pocos se imaginaban cuando se produjo el relevo del banquillo. En resumen, Gorosito ha triunfado, sea cual sea el resultado de este fin de semana. Y si por una de esas casualidades matemáticas que tanto se dan en el fútbol consigue salvar al Xerez sus resultados serán mejores para los aficionados que los del entrenador del equipo que quede en segunda posición, se llame Guardiola o Pellegrini.
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