El fútbol no puede faltar a la verdad: el gol es de Pepe
El primer día de los tres que forman la tercera jornada de liga se cierra con un debate absurdo sobre el segundo gol del Real Madrid en la Anoeta, decisivo para el resultado final de 1-2 que dio la victoria para el equipo de Mourinho. Ahora que todo el mundo dice que el gol es de Cristiano Ronaldo mi afirmación es contraria: el gol es de Pepe, el defensa central del Real Madrid. Y además así lo dice el acta oficial del partido firmada por el colegiado Mateu Lahoz, que atribuye el tanto a “De Lima Ferreira, Kepler Laveran”, Pepe para los aficionados.
Cristiano lanza una falta, con potencia, sobre la barrera. Es decir un chut fuerte pero mal tirado, se estrella contra la protección que organiza el portero rival, el chileno Bravo. Si ese balón no golpea en la espalda de Pepe y se desvía con una parábola afortunada el balón no termina dentro de la portería. No es mérito de Ronaldo, es buena fortuna de Pepe.
Más allá de lo que este detalle pueda suponer para las casas de apuestas o para la clasificación final del “pichichi” de la Liga, lo más importante es la distorsión mediática que nos quieren hacer creer a los aficionados futbolísticos. Seremos apasionados, a veces demasiado efusivos y eufóricos, pero si algo tiene un buen aficionado de fútbol es que tonto no es. Y el gol es de Pepe.
El problema es más profundo: el jugador más caro de la historia del fútbol español, el fichaje más galáctico del potentísimo Real Madrid en la mayor crisis económica de nuestro país, parece que no puede deambular por los campos de fútbol sin marcar. Hay que inventarse goles para justificar un precio desorbitado y tapar los defectos que Cristiano Ronaldo está demostrado sobre los terrenos de juego en este inicio de campeonato: de falta de humildad, escaso compañerismo (con aspavientos contra otros jugadores de su equipo) y poca solidaridad futbolística, sin defender cuando pierde la pelota.
Y menos mal que está rodeado de un gran equipo que para ayudarle a superar su ansiedad infantil, de niño rico consentido, no dudan en abrazarle como si fuera el verdadero autor del gol, incluso el propio Pepe ayuda a que la falsa megaestrella supere sus caprichosos problemas emocionales, que tanto puede afectar a las ventas del marketing madridista.
Por favor, que nadie compare a Cristiano Ronaldo con Messi. El argentino es un ejemplo de humildad, de cariño, de afecto colectivo. No es guapo, pero es un referente publicitario. Su novia es una chica normal, no una top model. Y su comportamiento en el terreno de juego y fuera es el mejor ejemplo para los niños que juegan al fútbol y que buscan seguir el camino de los grandes jugadores. El portugués es todo lo contrario: egoísta, ególatra y se cree el Rey del Mambo, apoyado por acciones mediáticas como la de atribuirle un gol que no se merece. Y esto no será bueno para el Madrid.
Otros equipos ya han sabido cortar por lo sano los desvaríos maleducados de sus falsas estrellas (Ibrahimovic y el Barça) pero el marketing Madrid depende tanto de ídolos que no les preocupa agigantarlos aunque sus pies sean de barro. Espero que los niños sean bien aleccionados por sus padres, tutores y entrenadores para saber cuál es el ejemplo a seguir en el fútbol y en la vida.


