El fútbol español empieza a sufrir la crisis económica
El fútbol profesional español está dando los primeros síntomas de crisis económica. Una falsa burbuja parecía que protegía a nuestra pasión más bonita, el fútbol, de todos los males financieros que vive el resto de España. Y ahora, con la victoria en el Mundial de Sudáfrica, con un título histórico que nunca habíamos tenido en nuestro corazón, se ha descubierto que la burbuja no era de cristal duro, sino de una pompa de jabón que empieza a sacudir la maltrecha y poco cuidada economía de los equipos profesionales en España.
Hay que mantener una gran alegría por el triunfo deportivo de España pero quiero fijarme en la alineación inicial que ganó el Mundial en Johannesburgo. Siete de los once titulares son fruto de cantera de club: Casillas ha estado toda la vida en su Real Madrid, lo mismo que Pujol, Piqué, Xavi Hernández, Iniesta y Busquets con el Barcelona, a donde se puede añadir Pedro, el jugador canario que firmó siendo un crío con el club azulgrana y que ha llegado al primer equipo del FC Barcelona tras pasar por los juveniles y los dos filiales amateurs. Esto es un ejemplo del éxito del fútbol: la cantera va a ser que lo vamos a vivir en los próximos años en España, gracias a la difícil situación económica.
Hasta ahora hemos mirado hacia otra parte, pero los grandes equipos empiezan a tener problemas. El nuevo presidente del FC Barcelona ya ha anunciado que la situación económica del equipo no es boyante y ha tenido que recurrir a un crédito para abonar salarios de la última temporada. Y el Barça siempre ha sigo aparentemente un ejemplo de buena gestión. El Madrid no habla públicamente de su situación pero la gente del fútbol sabe que no está bien, que cuando tenga que pagar lo que debe a los bancos va a tener problemas.
Y hablando de bancos el primer gran problema lo está sufriendo el Valencia CF. El pasado 10 de junio, un día antes de iniciarse el Mundial, se fusionaron dos entidades de ahorro: Caja Madrid y Bancaja (de Valencia) lo que supone un cambio en el panorama financiero. Sólo los gestores de Bancaja saben los dolores de cabeza que les ha dado el Valencia CF, tanto que han llegado a imponer personas de su confianza en el Consejo de Administración del club blanco para saber por dónde iba la caótica gestión financiera. Pero ahora, con la fusión, las burradas financieras autorizadas por Bancaja a favor del Valencia se han acabado porque la nueva entidad no va a conceder créditos con un altísimo riesgo de impago, como es la situación actual del club valenciano que se tiene que someter a una “economía de guerra”.
Lo mismo está ocurriendo en el panorama televisivo. Los derechos de TV tienen su valor, pero no tanto como se ha pagado por encima del mercado. Tres autonomías: Madrid, Cataluña y Valencia, han pagado por medio de sus canales autonómicos más dinero de lo que valen estos derechos a sus clubs favoritos, con el visto bueno de las autoridades políticas, para revenderlos más baratos a las operadoras y sanear de este modo a clubs privados con dinero público. Ahora una de las empresas que tiene estos derechos televisivos, Mediapro, tiene graves dificultades económicas pues su filial, la que explota esta imagen futbolística, ha presentado en el juzgado el Concurso de Acreedores, lo que es un anuncio público de una situación de crisis económica y afecta a los clubes profesionales españoles, que no tienen un euro ni para fichajes ni para pagar lo que deben de temporadas anteriores.
Con este panorama el mercado está raro y el Madrid presenta como grandes fichajes a Pedro León, un jugador murciano que me cautivó en el Real Murcia, Levante, Valladolid y Getafe. Una gran técnica a precio barato para un club que presume de ser de los más potentes del mundo. Un comentarista radiofónico, Gaspar Campillo, gran amante también del fútbol, suele llamarme con frecuencia para interrogarme sobre el mercado futbolístico. Y en la última entrevista me pregunto por mi valoración de la situación económica. La califiqué de ruina. Luego pensé que fui alarmista, pero me temo que la realidad me está dando la razón. Vamos a disfrutar los próximos años con el fútbol de cantera. Y no porque sea mejor, sino porque los clubes piensan que es más barato.


