Qué diferente es el fútbol en Argentina y en España
Qué diferente es el fútbol en Argentina y en España. El miércoles La Roja cayó sorprendentemente contra Suiza y ayer Argentina ganó tan holgadamente a Corea del Sur que también fue una sorpresa, pero agradable. Fue tan espectacular que apaga un poco la importantísima victoria de México ante Francia, que deja a los de Domenech al borde del abismo y se han escuchado pocos comentarios sobre la aparente recuperación de Grecia, que ganó a Nigeria remontando un resultado adverso. Y es que Argentina, en fútbol, es diferente como tantas veces he dicho ya en este blog mostrando mi admiración sobre todo hacia la afición albiceleste.
España y Argentina amamos el fútbol pero son dos amores diferentes. España tiene un amor de madre hacia el fútbol, de ilusión, de esperanza, de ver como su hizo crece y se hace importante. Así queremos a nuestra selección, con amor materno, con protección y con justificaciones donde no las hay. Los argentinos son diferentes, aman a su selección como si fuera un amante de relaciones a escondidas, con pasión, con vehemencia. La entrega es total y disfrutan de todo lo que beneficia a su selección. Da igual que sea un córner, una falta, un gol en fuera de juego. Es Argentina, es su locura sentimental. Es fútbol, como muy bien refleja el vídeo que acompaña este artículo.
Ayer tuve la fortuna de presenciar el partido junto con gente experta de fútbol (un preparador físico de primer nivel y con experiencia internacional) y rodeados de aficionados argentinos. Los comentarios del profesional del fútbol es que veía a Argentina con esa chispa que te permite ganar los partidos. Lo que no le vimos a España 24 horas antes. A su afición le daba igual, lo único que quería era corear las jugadas de Messi, de Heinze, de Tévez, de Mascherano, del Kun y los goles de Higuaín o de quien fuera. Y decir un huyyyyyyyyyyy desde el fondo de su corazón cada vez que había un disparo contra la portería coreana.
Me quedo con una foto, la de la celebración del tercer gol de Argentina. El abrazo entre Higuaín, Messi y Agüero refleja la dicotomía que hablamos. Ellos, los argentinos, adoran, aman a sus jugadores. Nosotros, los españoles, los tenemos. Los tres están en nuestra Liga y nos hacen disfrutar semana a semana de grandes jugadas e importantes goles. Ellos desean a su amante, nosotros los cuidamos como nuestros niños.
No quiero terminar sin abordar dos comentarios. El primero es sobre el buen fútbol demostrado por Méjico. Apunta a ser un “tapado” en este Mundial porque su juego es efectivo y mordiente. Es muy europeo, no en vano tanto su entrenador conoce nuestro estilo de juego como que gran parte de sus jugadores participan en competiciones en el viejo continente, o al menos tienen experiencia europea.
Por último hay que indicar la cantidad de comentarios que se producen en España por motivo de la conocida relación entre la menudita periodista Sara Carbonero y el guardameta de la selección Iker Casillas. Hay opiniones a favor y en contra que reflejan las disputas de los intereses empresariales de los medios informativos de España. Lo que no me gusta es como se intenta trasladar esto a un efecto directo sobre el juego de la selección. A quienes lean este blog desde fuera de España sólo les tengo que dar una clave: los programas de televisión más vistos en nuestro país son los del corazón, tras el fútbol y a veces la F1. Con estos datos quizá la gente entienda que en situación de crisis siempre nos gusta ver correr a otros y curiosear sobre las relaciones sentimentales de los demás. España es así. Y me gusta.


