La celebración de Mourinho


Lo primero que hay que hacer hoy es felicitar el Inter de Milán. Un equipo que se planta en una final de Champions a doble partido demuestra que es el que mejor ha sabido leer la eliminatoria. Me hubiera gustado ver al FC Barcelona en la final, en ese escenario totémico para el barcelonismo como es el Santiago Bernabeu, donde se han conseguido las mayores hazañas y las grandes tragedias azulgranas. Pero esto es fútbol y ganado un partido y perdiendo otro te quedas fuera de Europa. Y ya dijimos en este blog que esta era la eliminatoria más igualada de las dos semifinales.
El final del partido ha demostrado que esta semifinal era algo más que una mera eliminatoria. El protagonista es y será Mourinho. Un buen entrenador, inteligente, que sabe interpretar todos los signos exteriores del mundo del fútbol, tanto desde el aspecto de la comunicación como del protocolo. Desde qué hacer y decir en las ruedas de prensa hasta saltar al terreno de juego antes de sus jugadores para recibir las primeras críticas de la afición rival y restar presión a sus jugadores. Es un técnico que levanta odios o pasiones, pero nunca indiferencia.
El final del partido fue de nota. Supo provocar dominando la situación. Reproduzco aquí las imágenes de la RAI, que son distintas a la que vimos en España durante las emisiones de las cadenas autonómicas. No parece grave el incidente de Valdés con Mourinho. Es menos fuerte que lo que se aprecia en otras retransmisiones. Los enfoques y los planos televisivos tienen esto, que la perspectiva agrava o suaviza una situación. Y Valdés también estuvo bien defendiendo la honra de su ultrajada afición. Será una escena histórica que volverá a las televisiones cuando Mourinho firme por el Real Madrid (sea cuando sea) o cuando se retiré Valdés, dentro de muchos años.
La escena del riego del campo que no reproduzco pero ya es conocida es una detalle que no encaja con mi concepto del gran FC Barcelona. Dar la orden de conectar el riego para deslucir la celebración del Inter es un error infantil, de campeonato escolar o regional, en la que retiras el agua caliente al equipo visitante si te ha ganado. Seguro que se hizo más con el corazón que con la cabeza. La imagen no perjudica al Inter, sólo al Barça. Y es más, los que saben de esto del fútbol conocen que lo que más desea un jugador tras un esfuerzo es una buena ducha y ya comenzó sobre el campo en el que habían logrado una laboriosa victoria.
De la semifinal de ayer no se hablará de los sistemas defensivos de Mourinho, de la masiva posesión de balón del FC Barcelona, del árbitro. Se hablará de Mourinho y Valdés y del riego sobre los jugadores del Inter. Y también que el Bernabeu acogerá una final sin el Barça, para tranquilidad de los aficionados madridistas, que estaban preocupados porque los laboratorios no habían conseguido la fórmula de ningún ansiolítico para superar los efectos de la temida imagen de ver a los azulgranas levantar la Champions en el corazón de la Castellana. Una imagen que hoy sabemos que no se producirá. Por eso hoy, dados mis sentimientos, me quedo con ganas de ver la carita de los aficionados del Milán, que ven a su eterno rival del Inter jugando la final. Mi solidaridad deportiva con los milanistas. Animo Berlusconi.

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